En un giro de trama digno de una película de ciencia ficción, el IMSS-Bienestar inauguró el Hospital Oncológico para la Mujer La Pastora en la Gustavo A. Madero. Este lugar es tan sospechosamente eficiente que los pacientes se preguntan si no entraron por error a una fábrica alemana de alta precisión.
Olvídense del clásico “vuelva mañana”. Aquí, la burocracia fue reemplazada por un cronómetro olímpico. Según Alejandro Svarch, director general del IMSS-Bienestar, los resultados de biopsias salen en 72 horas y el diagnóstico completo en menos de 14 días. El tratamiento arranca antes de que se cumpla el primer mes, superando por diez días el estándar internacional. La velocidad es tal que las células malignas apenas tienen tiempo de organizar un comité de bienvenida antes de ser desalojadas. Con más de 11 mil mujeres atendidas y 800 cirugías en sus primeros 200 días, el hospital opera como una línea de ensamblaje de bienestar.
Viendo que la fórmula funciona mejor que receta de la abuela, la presidenta Claudia Sheinbaum anunció el plan maestro: para 2029, este modelo será clonado en los 32 estados de la República. Se rumora que los nuevos centros incluirán albergues, jardines de niños y talleres de reincorporación laboral, convirtiéndose en un paquete todo incluido para vencer a la enfermedad, casi como un resort pero con más batas blancas y menos piñas coladas.
Este nuevo concepto de atención pública, gratuito y sin rechazos, ha dejado a miles de ciudadanos confundidos, buscando la cámara escondida o las letras chiquitas del contrato. El sistema de salud ahora funciona tan bien que su principal efecto secundario es un severo caso de incredulidad crónica.




