Las tecnológicas se montan una fiesta de rebote, pero el resto de Wall Street no estaba invitado

Must read

Wall Street tuvo un lunes con más personalidades que un villano de telenovela. Después de una semana de pérdidas que dejó a los inversionistas con ganas de llorar en un rincón, el sector tecnológico decidió que la depresión ya no estaba de moda. El Nasdaq 100, que la semana pasada se desplomó un estrepitoso 5,5%, se levantó del suelo y se sacudió el polvo con un avance del 1,17%. Mientras tanto, el S&P 500 subió un tímido 0,41%, como quien saluda de lejos por compromiso, y el Dow Jones directamente se hizo el dormido perdiendo un 0,07%.

Informe El Chapucero

La chispa de esta fiesta la encendió, cómo no, la inteligencia artificial, esa promesa mágica que supuestamente resolverá desde el tráfico hasta quién se comió el último trozo de pastel en la oficina. Sin embargo, no todo es confeti y serpentinas en el mundo de los chips. Empresas como CoreWeave, que la semana pasada perdió un 25%, nos recuerdan que financiar esta revolución es más caro que una boda. Con bonos que rinden un 15%, están pidiendo dinero con la misma desesperación que un náufrago pidiendo agua.

Como si de un debate presidencial se tratara, los grandes bancos no se ponen de acuerdo sobre si reír o llorar. Por un lado, el estratega de Morgan Stanley, Michael Wilson, asegura que el chaparrón está por terminar y que es hora de sacar el paraguas para ir de compras. Pero por el otro, Wells Fargo le arruina la fiesta a todos, advirtiendo que la temporada de resultados empezó más floja que un elástico vencido. Apenas un 48% de las empresas superaron las expectativas, cuando lo normal es que un 61% lo haga, una diferencia que preocupa más que un «tenemos que hablar».

Mientras las acciones tecnológicas acaparaban los reflectores, los bonos del Tesoro fueron los grandes ignorados de la velada, haciendo que sus rendimientos subieran. En el rincón de las criptomonedas, el Bitcoin hizo su entrada triunfal superando brevemente los 83.000 dólares, solo para después calmarse un poco, como ese amigo que llega gritando a la reunión y luego se queda callado en un sillón. Un día normal en la oficina para el dinero digital, que sigue siendo tan predecible como el clima en abril.

Al final del día, la jornada dejó una sensación agridulce, como comer pizza con piña. Las tecnológicas recuperaron el aliento, pero la debilidad en los primeros balances y la subida de los rendimientos de los bonos son como esa nube negra que amenaza con aguar la parrillada. Ahora, todo el mundo espera los resultados de gigantes como Meta y Tesla con la misma ansiedad con la que uno revisa el saldo de la cuenta antes de pagar la renta. Veremos si la fiesta continúa o si se acaba el presupuesto para el alcohol.

More articles

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

- Anuncio -spot_img

Latest article