Parece que en Bolivia se está organizando una de esas reuniones de exalumnos a la que solo va el que la organizó y dos más que no tenían nada mejor que hacer. Los sectores más nostálgicos del expresidente Evo Morales han convocado a una gira nacional de la indignación, empezando este lunes en Cochabamba, su bastión de fans incondicionales, para quejarse de que la billetera tiene más eco que el Gran Cañón gracias a las nuevas medidas económicas del gobierno.
La idea era armar una buena pachanga de protesta, una caminata de cinco kilómetros para demostrar el descontento por el alza de precios y porque el diésel ahora cuesta más que una entrada al cine en 3D. El problema es que, al parecer, se olvidaron de confirmar la asistencia del invitado de honor. La Central Obrera Boliviana (COB), el sindicato más grande del país y que antes era el alma de todas las fiestas, ha decidido aplicar el «gracias, pero no, gracias» más frío que abrazo de suegra, dejando a los organizadores con un palmo de narices.
El dirigente Aquilardo Caricari se lamentó en televisión, diciendo que la negativa de la COB le supo «a poco», como a taco sin salsa. Mientras tanto, el propio Evo Morales, desde su programa de radio, intentó dar una lección de filosofía barata, explicando que esto no es una pelea de partidos, sino una «lucha política, ideológica y programática», una frase que suena tan profunda como un charco de agua y que probablemente hizo que los líderes de la COB se encogieran de hombros mientras decidían qué serie ver.
Para echarle más sal a la herida, el analista político Carlos Saavedra asegura que el «evismo está más solo que un náufrago con wifi». Según él, aunque la gente siente que la economía le está dando una paliza, no hay ganas de salir a la calle a recibir otra. La última ronda de bloqueos dejó a todos más desgastados que un sofá de veinte años, y con el gobierno poniendo militares en las carreteras como si fueran los gorilas de seguridad de una discoteca, la motivación para protestar está por los suelos.
Así que, mientras el evismo planea una caminata de 90 kilómetros a La Paz para noviembre, el resto del país parece tener otros planes, como llegar a fin de mes o averiguar cómo funciona el nuevo algoritmo de TikTok. Todo apunta a que esta gran movilización terminará siendo menos una «marea popular» y más un «goteo de gente con tiempo libre». Veremos si juntan suficientes personas para la foto o si terminan pidiendo un Uber a mitad de camino.



