Aeropuertos Argentina, la empresa que gestiona más salas de espera que un consultorio dental, ha decidido que la mejor forma de manejar sus deudas es… ¡adquiriendo más deuda! En una movida maestra, digna de quien paga el mínimo de la tarjeta de crédito, buscan conseguir hasta 600 millones de dólares para refinanciar sus deudas existentes. La estrategia es tan simple como genial: pedirle plata a nuevos amigos para pagarle a los viejos y cruzar los dedos.
El plan, presentado a inversores que seguramente asistieron con un café bien cargado, incluye un «período de gracia» de cinco años para el pago del capital. Esto es el equivalente financiero a decirle a tu casero: «Te pago el alquiler, pero en el próximo mundial, ¿te parece?». Durante un lustro, solo se preocuparán por los intereses, pateando el problema principal para cuando los autos voladores sean una realidad, allá por 2032.
Después de esta maniobra de prestidigitación financiera y de pagar las comisiones de los magos de las finanzas, a la compañía le podría quedar un vuelto de entre 70 y 170 millones de dólares. Este dinerillo suelto será destinado a «inversiones y otros usos», que es la forma elegante de decir que van a arreglar los baños que gotean y comprar mejor café para las oficinas. Un verdadero salto hacia el futuro aeroportuario.
La empresa busca deshacerse de varias deudas viejas que ya olían a guardado, como bonos que vencían en 2027, 2028 y 2031. Son como esos parientes lejanos que aparecen en las fiestas solo para pedir dinero prestado y nunca devuelven nada. Con este nuevo préstamo, básicamente le están pagando a un primo musculoso para que espante a los otros tres y les dé un respiro.
Todo este circo tiene el noble propósito de cumplir con un compromiso de inversión de más de 600 millones de dólares, pactado con el ente regulador para mantener la concesión. Para que los nuevos prestamistas duerman tranquilos, han puesto como garantía un fideicomiso y una cuenta en el exterior. Es como dejar las llaves de tu coche destartalado en prenda para que te fíen una cerveza en el bar.
En resumen, Aeropuertos Argentina está redecorando la casa con muebles nuevos comprados a crédito, mientras la hipoteca original sigue acumulando polvo bajo la alfombra. Una estrategia audaz que nos enseña una valiosa lección: si debes mucho dinero, la solución es deber todavía más, pero a un plazo mucho más largo. Problemas millonarios requieren soluciones millonarias, o al menos, excusas del mismo tamaño.



