Cuando un boxeador estelar cancela, los promotores no entran en pánico; activan el “Plan B”, que consiste en marcarle al primer valiente disponible. Armando “Toro” Reséndiz contestó el teléfono y, en un acto de audacia o de no tener mejores planes, aceptó el reto para este sábado 17 de octubre.
El hueco en la cartelera lo dejó Jermall Charlo, dejando al australiano Koen Mazoudier compuesto y sin pareja de baile. Pero ahí estaba Reséndiz, quien venía de un tropezón contra Jaime Munguía pero con el recuerdo fresco de haberle descompuesto la noche a Caleb Plant. Es el plomero de emergencia del boxeo: no es a quien esperabas, pero llega listo para arreglar la fuga… a puñetazos. El mexicano, que ya le seguía la pista a Mazoudier como un cobrador insistente, levantó la mano para decir: “Yo quiero esta pelea”.
Este combate en The Chelsea at The Cosmopolitan no tendrá cinturón en juego, a menos que cuenten el de “Mejor Improvisador del Semestre”. Es la oportunidad de oro para que el “Toro” demuestre que su carrera no está en la lona y que sigue siendo un problema para cualquiera. Llegará a la cita con un récord de 16 victorias, 3 derrotas y 11 anestesias por la vía rápida, mientras que el australiano presenta 16 triunfos, 4 descalabros y un empate. Básicamente, dos tipos con historiales casi idénticos y ganas de resolver sus diferencias de la forma más civilizada posible: golpeándose.
Mientras otros planean su fin de semana con meses de antelación, el “Toro” lo pasará intercambiando postales de nudillos con un australiano. Un recordatorio de que las mayores apuestas en Las Vegas no siempre se hacen en el blackjack, sino al contestar una llamada que nadie más quería.



