¡Atención, ciudadanos! El mandamás interino del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE), un tal Tom Homan que al parecer se levantó con ganas de batir un récord mundial, ha salido más inflado que pavo en Navidad a anunciar que sus muchachos están deportando gente a un ritmo que ya quisiera Usain Bolt en sus mejores tiempos. El autoproclamado «Zar de la frontera» de Donald Trump, título que probablemente se ganó en una rifa, aseguró que aunque el año fiscal no termina, ya están superando sus propias marcas como si estuvieran en una competencia de comer alitas picantes.
Según el propio Homan, que se fue de excursión a ver el despegue de sus «operaciones», presenció con una lagrimita de emoción cómo un avión «lleno de haitianos» era despachado de vuelta a casa, en lo que él describió casi como un evento turístico de primer nivel. «¡Miren qué bonito se va! ¡Saluden a la cámara!», imaginamos que gritaba. Para justificar la pachanga, aclaró que entre los pasajeros había gente con historiales tan variados como asalto agravado y no devolver un Tupperware a tiempo, garantizando así la seguridad del país.
Con la sutileza de un elefante en una cristalería, el jefazo de la Migra lanzó una advertencia que sonó a amenaza de mamá enojada: «Esta Administración ha dejado claro que temporal significa temporal». O sea, que si tu permiso de estancia tiene más fecha de caducidad que un yogur en el fondo de la nevera, más te vale que aproveches su «programa de salida voluntaria», también conocido como la oferta de «Lárgate por las buenas y ahórranos el papeleo». De lo contrario, te tocará el viaje con todo incluido, te guste o no.
Para cerrar con broche de oro su discurso motivacional, Homan declaró que están «maximizando las deportaciones» y que avanzan «a toda máquina». Básicamente, van con el pedal hasta el fondo y sin mirar por el retrovisor, no vaya a ser que vean una cara de pena y les entre cargo de conciencia. Todo esto, por supuesto, para cumplir la promesa del presidente, restaurar el Estado de derecho y mantener seguras a las comunidades, un avión a la vez. ¡Que alguien les dé una medalla, por favor




