Los genios con corbata del Fondo Monetario Internacional han sacado su bola de cristal para anunciar el chisme económico de la década. Resulta que para el año 2027, la India planea darle un empujón a Japón para arrebatarle su puesto como la cuarta economía más grande del planeta. Es como una pelea en el patio del colegio, pero en lugar de canicas se están disputando el almuerzo con billones de dólares.
El plan maestro es el siguiente: Japón, que todavía se aferra a su cuarto lugar como un gato a una cortina, caerá estrepitosamente hasta el sexto puesto. No solo lo adelantará la India con sus impresionantes 4.52 billones de dólares, sino que hasta el Reino Unido le dirá adiós con la manita. Básicamente, a la economía japonesa le va a llover sobre mojado, pero con rupias y libras esterlinas.
Mientras tanto, la India anda con la energía de un adolescente que acaba de descubrir las bebidas energéticas, presumiendo un crecimiento robusto que ya quisieran sus vecinos. El FMI, que parece haberse convertido en su fan número uno, le subió la calificación y pronostica que crecerá un 7 por ciento para 2026. Esto es el equivalente a sacar puro diez en el boletín mientras los demás reprueban hasta el recreo.
¿Y qué pasa con Japón? Pues que sufre de un caso agudo de «ya estoy muy viejo para estos trotes». Con una población que envejece más rápido que un yogur fuera de la nevera, su economía avanza a la velocidad de una tortuga con reuma, esperando crecer un mísero 0.7 por ciento este año. A ese ritmo, hasta la fila para pagar los servicios avanza más rápido.
Para rematar, un mandamás del FMI, un tal Krishna Srinivasan, salió a echarle flores a la India, diciendo que llegaron bien preparados a la crisis actual. En resumen, afirmó que tenían la despensa llena y ahorros bajo el colchón, por lo que la sacudida apenas les hizo cosquillas. Así que ya sabe, mientras usted se preocupa por llegar a la quincena, los países juegan a las sillas musicales con su futuro.




