General de la OTAN advierte a Rusia que si ataca, le borran hasta el historial del navegador

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En lo que parece el capítulo más reciente de «Vecinos en Guerra: Edición Global», un mandamás con muchas estrellas en el hombro de la OTAN le ha mandado un recadito a Rusia que suena menos a diplomacia y más a amenaza de matón de instituto. El general estadounidense Alexus Grynkewich, probablemente después de tomarse un café bien cargado, advirtió a Moscú que si se les ocurre la genial idea de tocarle las narices a un miembro de su club, sus fuerzas aniquilarían «hasta al que sirve los cafés» en el bando contrario.

Informe El Chapucero

Desde un foro en Varsovia que olía a naftalina y a miedo contenido, el general explicó su plan maestro, una estrategia tan compleja como el mecanismo de un botijo: bloquear, neutralizar y desarticular. Vamos, el clásico «primero te ignoro, luego me río de ti y al final te doy una colleja que te deja viendo chiribitas». Aseguró que la OTAN es una alianza defensiva, lo que viene a ser como decir que un pitbull con hambre solo quiere jugar a la pelota. El objetivo, según él, es que cualquier ataque sea «absolutamente inútil», como intentar montar un mueble de IKEA sin instrucciones.

Todo este drama ocurre mientras al otro lado del charco, el expresidente y candidato Donald Trump, que tiene la brújula política más descalibrada que un reloj de arena en una lavadora, anda de amiguis con Vladimir Putin. Acaban de cerrar un trato para que Moscú venda diésel, mientras Trump aprovecha para lanzarle pullitas al presidente ucraniano Zelenski. Los gobiernos europeos, con el culo más apretado que los tornillos de un submarino, acusan a Moscú de estar haciendo gamberradas de alto nivel: sabotajes, ciberataques y drones que vuelan sin pedir permiso, como tu cuñado en la cena de Navidad.

El general Grynkewich, en un alarde de sutileza digno de un elefante en una cacharrería, no mencionó a Rusia por su nombre, pero vamos, que el mensaje tenía más destinatario que una multa de tráfico. Afirmó que si el «adversario» se pone farruco, «desarticularían» no solo a los soldaditos, sino «a todo aquello que apoye, sustente y controle a dicha fuerza». En resumen: si lanzas una piedra, le van a pegar una paliza a la piedra, a tu mano, a tu brazo, al que te dijo que la lanzaras y al cantero que la fabricó. La geopolítica, qué deporte de riesgo.

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