En un giro argumental tan predecible como el final de una telenovela, los tres tenores de la economía mundial, la OCDE, el FMI y el Banco Mundial, han vuelto a entonar su canción favorita: «México, por favor, actualiza tu Predial». Es como ese familiar que en cada cena navideña te da el mismo consejo no solicitado, solo que estos cobran por ello y publican informes rimbombantes para justificar su sueldo.
Según estos cerebritos, México recauda con su impuesto Predial un escuálido 0.4% del PIB, mientras que otras economías avanzadas le sacan jugo al asunto con tasas de entre 1.5% y 2%. Es la diferencia entre encontrar una moneda en el sofá y ganarse la lotería. Al parecer, la estrategia de perseguir solo a los peces gordos para que paguen sus impuestos se está agotando más rápido que la paciencia en el tráfico de la mañana.
El Banco Mundial, en un arranque de genialidad, descubrió algo que cualquier persona con ojos sabe: ¡la mayor parte de la riqueza en México está en los ladrillos! Un sorprendente 90.5% del patrimonio de la población son bienes inmuebles. Por lo visto, es mucho más sencillo localizar una casa de tres pisos que rastrear una cuenta bancaria en un paraíso fiscal, una revelación que seguramente dejó a todos boquiabiertos en Washington.
Además, para tranquilizar a los que ya están haciendo cuentas para pagar la renta, el Banco Mundial cita un estudio de Buenos Aires que sugiere que subir estos impuestos no eleva los alquileres de forma significativa. Claro, y los unicornios reparten volantes en el centro de la ciudad. Una afirmación tan creíble como la promesa de un político en campaña de que “ahora sí, todo va a cambiar”.
Por su parte, el Fondo Monetario Internacional, que lleva repitiendo esta misma cantaleta desde el 2020, calcula que con una buena desempolvada al catastro se podrían generar ingresos adicionales equivalentes a 0.75 puntos del PIB. Una cantidad de dinero más que necesaria, considerando que los ingresos petroleros van en picada. Así que, mientras esperamos la próxima recomendación anual, que seguramente será la misma, los ciudadanos podemos seguir tranquilos en nuestras propiedades, por ahora.



