A pesar de que la discusión de una reforma electoral ya se perfila en la Cámara de Diputados, los partidos de oposición PRI y PAN anticiparon que se opondrán al proyecto al considerar que el proceso carece de claridad y podría representar un retroceso democrático.
Desde el PAN, se cuestionó la creación de una Comisión Presidencial encargada de elaborar la iniciativa, al señalar que se trata de un mecanismo atípico que excluye al Poder Legislativo. Legisladores del blanquiazul advirtieron que una reforma de esta magnitud debe discutirse en el Congreso, como espacio de representación plural, y no desde un grupo alineado únicamente con la visión política del Ejecutivo.
El partido también criticó la intención de realizar consultas sin fechas definidas ni ejes temáticos claros, y reiteró su propuesta de llevar a cabo un parlamento abierto o consultas públicas en las 32 entidades del país. No obstante, reconoció que existen temas que podrían analizarse, como la regulación de la sobrerrepresentación en el Congreso, medidas para anular elecciones con intervención del crimen organizado, reglas más claras para las campañas internas y la revocación de mandato.
Sin embargo, el PAN dejó en claro que no respaldará ninguna reforma que, a su juicio, debilite el sistema democrático o concentre el poder electoral en el Ejecutivo. Advirtió que no se puede permitir un retroceso hacia prácticas del pasado, como la falta de equidad en las contiendas o la eliminación de la pluralidad política.
Por su parte, el PRI sostuvo que dialogar con la Comisión Presidencial equivaldría a legitimar una reforma que consideran impuesta desde el poder. El tricolor acusó que Morena y sus aliados buscan simular un debate para justificar cambios que podrían desmantelar los órganos electorales y reducir la representación plural mediante la eliminación de legisladores plurinominales.
Además, alertó sobre los riesgos de eliminar o reducir el financiamiento público a los partidos en un contexto marcado por la presencia del crimen organizado, al señalar que ello podría abrir la puerta a recursos ilícitos en los procesos electorales.
El PRI afirmó que no participará en foros ni negociaciones que, a su juicio, estén viciadas de origen, y sostuvo que se trata de una reforma que nadie solicitó y que tiene como objetivo facilitar el control de los aparatos electorales y del Poder Legislativo.
Ambos partidos adelantaron que mantendrán una postura crítica y de rechazo frente a cualquier intento de reforma electoral que consideren regresiva o que atente contra la autonomía de las instituciones democráticas.




