Xi Jinping mantuvo una llamada con Donald Trump horas después de una videoconferencia con Vladímir Putin, en medio de tensiones globales en Ucrania y el Indo-Pacífico.
Según medios chinos, Xi destacó la importancia de estabilizar las relaciones China-Estados Unidos y mostró disposición a colaborar con Trump para superar diferencias y lograr resultados concretos.
Trump describió la conversación como “larga y exhaustiva”, abordando comercio, asuntos militares, Taiwán, Ucrania, Irán y posibles compras energéticas chinas de productos estadounidenses.
Previamente, Xi y Putin reafirmaron su alianza estratégica como “ejemplar” y en una nueva etapa; Putin aceptó visitar China pronto, mientras Trump podría viajar a Pekín en abril, evidenciando el delicado equilibrio diplomático chino entre Moscú y Washington.




