El canciller turco Hakan Fidan afirmó que no hay signos de agitación popular masiva en Irán que pueda derrocar al régimen, a pesar de los ataques aéreos conjuntos de Estados Unidos e Israel que dejaron más de 700 muertos, incluido el ayatolá Alí Jameneí y varios generales.
Irán respondió lanzando oleadas de misiles balísticos contra Israel y bases estadounidenses, pero según Ankara, la población no muestra indicios claros de rebelión interna.
Fidan advirtió que prolongar el conflicto generaría inestabilidad crónica en Oriente Medio, con riesgo de cierre del estrecho de Ormuz, interrupciones energéticas y fuertes turbulencias en los mercados mundiales. Turquía aboga por diálogo urgente y cese al fuego.
Mientras, Benjamin Netanyahu llamó a las minorías étnicas iraníes a levantarse contra la “tiranía” y Donald Trump proyectó una operación corta de 4-5 semanas con victoria estadounidense. Ankara insiste en evitar una escalada mayor que desestabilice la región y el mundo.


