El presidente Donald Trump reveló que el polémico salón de baile de la Casa Blanca sirve como fachada para un gran complejo militar subterráneo impulsado por las Fuerzas Armadas.
Durante un vuelo en el Air Force One, Trump explicó que el salón, con cristales antibalas y techo a prueba de drones, actúa como “cobertizo” de las obras subterráneas, que avanzan por delante del cronograma. “Los militares lo querían más que nadie”, justificó ante las amenazas actuales.
El proyecto, valorado en cientos de millones de dólares, ha generado fuerte controversia. Grupos de preservación histórica demandaron a la Administración por omitir revisiones ambientales, acción que Trump calificó de “estúpida” y acusó de filtrar información clasificada por seguridad nacional.
La Casa Blanca busca modernizar la residencia presidencial y reforzar su protección, con planes de inaugurar el salón antes de que termine el mandato actual, pese a las críticas por su impacto en el patrimonio histórico.


