El presidente Donald Trump descartó este martes que el conflicto armado contra Irán pueda convertirse en un atolladero similar a la Guerra de Vietnam. En la Casa Blanca, respondió tajante a un periodista: «No, no le tengo miedo. En realidad, no le tengo miedo a nada».
La operación «Epic Fury», iniciada a fines de febrero con bombardeos conjuntos de EE.UU. e Israel, destruyó instalaciones nucleares y eliminó al líder supremo Alí Jameneí junto a varios generales. Irán respondió con ataques de misiles y drones contra bases estadounidenses y objetivos israelíes, manteniendo la escalada en su tercera semana.
Funcionarios iraníes y críticos comparan la intervención con Vietnam (1955-1975), alertando que una incursión terrestre repetiría errores históricos y atraparía a Washington en un conflicto prolongado. Trump rechazó esa analogía y aseguró que los objetivos —neutralizar el programa nuclear y las amenazas regionales— avanzan sin riesgo de estancamiento.
La declaración refuerza la postura desafiante del mandatario ante preocupaciones internas. Mientras, Mojtabá Jameneí asumió como nuevo guía supremo y el conflicto sigue afectando el estrecho de Ormuz y los precios del petróleo.



