El presidente Donald Trump recibió al Inter Miami en la Casa Blanca para celebrar su reciente campeonato. El encuentro internacional destacó por la presencia de Lionel Messi, quien visitó la residencia oficial por primera vez, consolidando su estatus como la máxima figura deportiva en suelo estadounidense.
Durante la ceremonia, Trump comparó directamente el talento del argentino con el de Pelé, lanzando la pregunta al público y concluyendo que Messi podría ser el mejor de la historia. El mandatario elogió la mentalidad ganadora del astro, subrayando su capacidad para dominar el deporte mundial bajo máxima presión.
Como gesto simbólico, los propietarios del club entregaron al presidente una camiseta rosa con el número 47, en referencia a su lugar en la cronología presidencial. Trump mantuvo un tono distendido, bromeando sobre la afición de su hijo Barron y la histórica rivalidad deportiva con Cristiano Ronaldo.
Este evento refuerza el soft power de la MLS y la imagen de Messi como embajador global previo al Mundial 2026. La reunión entre el líder político y el ícono del fútbol cierra un capítulo mediático que ha captado la atención de la prensa en todo el planeta.


