Durante el Desayuno Nacional de Oración en Washington, el presidente Donald Trump destacó al mandatario salvadoreño Nayib Bukele como “una de sus personas favoritas” y lo calificó como un “gran aliado” de Estados Unidos.
Trump elogió la megacárcel CECOT de El Salvador, a la que describió como “muy fuerte pero humana”, y confirmó que su gobierno sigue deportando hacia ese país a criminales graves —asesinos, narcotraficantes y pandilleros— capturados en territorio estadounidense.
El acuerdo bilateral permite a Washington enviar a miles de deportados con antecedentes delictivos, fortaleciendo su política migratoria de mano dura, aunque ha generado críticas internacionales por posibles abusos a derechos humanos en las prisiones salvadoreñas.
Las declaraciones consolidan la estrecha sintonía ideológica entre ambos líderes en la lucha contra el crimen organizado y refuerzan la alianza entre la administración Trump y gobiernos conservadores de América Latina.




