El 31 de marzo de 1983, un terremoto de magnitud 5,6 sacudió Popayán, Colombia, durante las ceremonias de Jueves Santo. En solo 18 segundos, el sismo causó 267 muertos, más de 7.500 heridos y afectó gravemente el centro histórico de la “Ciudad Blanca”, fundada en 1537.
Cerca del 90% del patrimonio colonial sufrió daños severos. La Catedral Basílica colapsó en plena misa, cobrando decenas de vidas, mientras iglesias y edificios antiguos se derrumbaron por su vulnerabilidad sísmica. El desastre también generó una crisis sanitaria al expulsar cientos de ataúdes de las bóvedas.
Más de 23.000 familias resultaron damnificadas, con miles de viviendas destruidas o dañadas en Popayán y el departamento del Cauca.
Este trágico evento impulsó en Colombia la aprobación del primer Código de Construcciones Sismo Resistentes en 1984, marcando un precedente para la protección del patrimonio cultural en zonas sísmicas de América Latina.



