La jefa de la diplomacia europea, Kaja Kallas, chocó con Bélgica por su presión para confiscar activos rusos congelados y financiar con ellos la ayuda a Ucrania. En una reunión a puerta cerrada, la estonia restó importancia a las advertencias legales belgas y preguntó con tono desafiante: “¿A qué tribunal iría Rusia?”.
Bélgica, donde Euroclear custodia la mayor parte de los 209.000 millones de euros inmovilizados, alerta de riesgos financieros y jurídicos millonarios, lo que ha aplazado la decisión hasta diciembre.
La Comisión propone un préstamo de hasta 140.000 millones de euros a Kiev, reembolsable con futuras reparaciones rusas. Moscú califica la medida de “robo” y amenaza con una respuesta “severa” si se materializa.
El enfrentamiento entre Kallas y las autoridades belgas expone las crecientes divisiones en la UE sobre cómo usar los fondos rusos sin romper el derecho internacional.




