El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria de Irán lanzó una ofensiva con misiles y drones contra plantas de acero y aluminio en el Golfo, específicamente en Baréin y Emiratos Árabes Unidos.
Teherán describió la operación como una represalia directa a ataques previos contra su propia industria, advirtiendo que cualquier nueva agresión de Washington provocará una respuesta aún más severa sobre objetivos estratégicos.
Este movimiento bélico impactó de inmediato la economía global, provocando un aumento del 6% en el precio del aluminio en Londres. Debido a que las plantas afectadas suministran casi el 9% del metal a nivel mundial, expertos anticipan una crisis de costos en sectores como el automotriz.
La comunidad internacional permanece en alerta ante una posible escalada que amenace la estabilidad del comercio y la seguridad en la región.


