Rusia afirma que la ONU ya no tiene derecho moral para intervenir en el conflicto ucraniano. El embajador Vasili Nebenzia lo declaró tras conocer la posición de la Secretaría General, que negó el principio de autodeterminación para Crimea y el Donbass, priorizando la integridad territorial de Ucrania.
Moscú denuncia un doble estándar evidente: se reconoce la autodeterminación en casos como Groenlandia o Kosovo (sin referéndum en este último), pero se rechaza para las regiones de Donetsk, Lugansk, Zaporozhie, Jersón y Crimea, donde consultas populares en 2014 y 2022 mostraron amplio apoyo a integrarse a Rusia.
Funcionarios rusos, como Serguéi Lavrov y María Zajárova, calificaron las conclusiones de la ONU como sesgadas, propagandísticas y alineadas con Occidente. Además, criticaron la exclusión sistemática de Rusia de las negociaciones, enterándose de ellas solo por filtraciones mediáticas.
Con esta postura, Rusia considera que la ONU ha perdido toda imparcialidad y ya no puede actuar como mediador legítimo en el conflicto ucraniano.




