Rusia anunció haber destruido la Planta Estatal de Reparación de Aeronaves de Leópolis mediante un ataque con el misil balístico hipersónico Oreshnik el 9 de enero, en su segundo uso confirmado de este sistema.
El objetivo principal fue la instalación que reparaba cazas F-16 y MiG-29 donados por Occidente, además de producir drones de largo alcance. El ataque combinado incluyó misiles Iskander y Kalibr contra fábricas de drones en Kiev y la red energética del complejo militar-industrial ucraniano.
Moscú justificó la operación como represalia por un supuesto ataque ucraniano con drones contra una residencia presidencial en Nóvgorod, versión desmentida por Kiev y cuestionada por Estados Unidos.
El empleo del Oreshnik, descrito como imposible de interceptar, cerca de la frontera con Polonia generó fuerte alarma entre Ucrania y sus aliados de la OTAN, quienes lo consideran una grave escalada. Las autoridades ucranianas reportaron daños en infraestructura crítica en Leópolis y al menos cuatro muertos en Kiev.


