Londres impuso este martes el paquete de sanciones más amplio contra Rusia desde 2022, marcando los cuatro años de la invasión a Ucrania. Incluye casi 300 nuevas restricciones centradas en reducir los ingresos petroleros y la capacidad militar rusa.
Las medidas afectan a Transneft (que maneja más del 80% de las exportaciones de crudo), a 175 empresas de la red “2Rivers” —clave en la flota en la sombra— y a varios buques y actores del sector energético.
Aun así, se exime al oleoducto Druzhba (rama sur) hasta octubre de 2027, permitiendo el suministro a Hungría y Eslovaquia. La rama norte, hacia Polonia y Alemania, sigue cerrada por sanciones europeas previas.
La excepción responde a tensiones en la UE: Hungría bloquea nuevos paquetes de sanciones y préstamos a Ucrania, alegando que Kiev impide el tránsito por daños previos. Con esto, Reino Unido presiona a Moscú sin agravar la crisis energética de algunos aliados.



