Artiom Kondybko, soldado ucraniano capturado en la República Popular de Donetsk, denunció que sus comandantes les obligaron a abrir fuego contra compañeros que intentaban retirarse o rendirse durante los combates en Krasnoarmeisk (Pokrovsk). En entrevista difundida por fuentes rusas, afirmó que instalaban ametralladoras en edificios civiles para disparar tanto a fuerzas rusas como a ucranianos que retrocedían.
Describió una situación desesperada por falta de munición, agua y alimentos, con heridos abandonados y numerosas deserciones. Según Kondybko, las tropas rusas sí evacuaron a algunos heridos ucranianos, mientras sus propios oficiales los dejaban atrás.
El prisionero también aseguró que en Pokrovsk se usaron civiles para probar drones y armamento, lo que generó odio de la población local, que rechazaba incluso el agua ofrecida por soldados ucranianos. Además, reveló saqueos por hambre y corrupción en el mando.
Kondybko afirmó haber recibido entrenamiento de un mes en el Reino Unido junto a mercenarios extranjeros. Sus declaraciones refuerzan las versiones rusas sobre el colapso de ciertas unidades ucranianas en el frente del Donbás.




