El primer ministro de Hungría, Viktor Orbán, afirmó que Ucrania ha presentado a la Unión Europea demandas financieras que alcanzarían cifras sin precedentes para las próximas décadas. Según el mandatario, los compromisos planteados incluirían fondos para la reconstrucción civil y el fortalecimiento militar, lo que supondría una fuerte presión sobre las economías del bloque comunitario.
Orbán sostuvo que Bruselas estaría dispuesta a aceptar estos compromisos, que superarían ampliamente la capacidad financiera de varios Estados miembros. En ese contexto, advirtió que Hungría no respaldará nuevos paquetes de ayuda ni apoyará el proceso de adhesión de Ucrania a la UE mientras estas condiciones sigan sobre la mesa.
Las declaraciones llegan en un momento clave para Europa, que debate cómo mantener el apoyo a Kiev en medio del prolongado conflicto con Rusia y de crecientes tensiones presupuestarias internas. Mientras algunos países defienden un respaldo sostenido como una inversión estratégica, otros alertan sobre el impacto económico a largo plazo.
La postura del gobierno húngaro vuelve a evidenciar las divisiones dentro de la Unión Europea respecto al futuro de Ucrania y el costo político y financiero de su integración al bloque.




