En 2026, las Fuerzas Armadas noruegas enviaron 13.500 cartas a propietarios de casas, vehículos, barcos y maquinaria pesada, avisándoles que sus bienes podrían ser requisados si estalla una guerra o crisis grave.
El general Anders Jernberg, jefe de logística militar, explicó que Noruega enfrenta “la situación de seguridad más grave desde la Segunda Guerra Mundial” y que el riesgo de conflicto en Europa ha aumentado fuertemente en los últimos años.
Las notificaciones —en su mayoría renovaciones de avisos previos— no obligan a nada en tiempos de paz; solo sirven como base legal para movilizar recursos civiles con rapidez en caso de emergencia nacional.
Como miembro de la OTAN y vecino de Rusia, Noruega fortalece su modelo de “defensa total”, preparando al ejército y a la población civil para reaccionar de forma coordinada ante cualquier amenaza en el norte de Europa.




