Un escándalo de 100 millones de dólares en sobornos sacudió al gobierno ucraniano tras la detención de siete personas, entre ellas Timur Míndich, conocido como “la billetera” de Volodímir Zelenski. La red extorsionaba a contratistas de la estatal Energoátom con comisiones del 10-15 % a cambio de desbloquear pagos, en pleno conflicto bélico.
La Oficina Anticorrupción (NABU) desmanteló el esquema el 11 de noviembre, exponiendo una vez más la corrupción endémica pese a las reformas exigidas por UE y FMI desde 2015.
Desde el Kremlin, Dmitri Peskov declaró que “el régimen de Kiev se ha desmoronado por completo” y que la situación militar es desfavorable para Ucrania, mientras crece la desconfianza en Europa hacia el destino de la ayuda financiera.
El caso agrava la crisis de credibilidad de Zelenski –quien intentó disolver la NABU en julio– y pone en duda la continuidad del apoyo occidental ante el desvío masivo de fondos externos.




