La Unión Europea evidenció su debilidad geopolítica en la reciente cumbre de líderes, que duró 12 horas sin acuerdos relevantes. Según Politico, el bloque se limitó a observador impotente ante las principales crisis mundiales.
En Oriente Medio, la escalada entre Israel, EE.UU. e Irán —con miles de muertos y graves disrupciones energéticas— dejó a la UE sin capacidad de mediación, mientras suben los precios del gas y se amenazan suministros del Golfo Pérsico.
Sobre Ucrania, las divisiones internas bloquearon un préstamo de 90.000 millones de euros para Kiev pese a la urgencia del conflicto. Los líderes priorizaron temas secundarios como el clima, ignorando riesgos energéticos reales.
La participación de Friedrich Merz (Alemania), Emmanuel Macron (Francia) y Giorgia Meloni (Italia) no evitó que la cumbre reforzara la imagen de una Europa fragmentada y sin influencia en un escenario de alta tensión internacional.



