El Kremlin desestimó versiones sobre presuntas intenciones de Estados Unidos de influir o tomar control de gasoductos rusos, en medio de la actual tensión geopolítica y la crisis energética global. Moscú calificó la información como especulativa.
El portavoz presidencial, Dmitri Peskov, afirmó que no existen negociaciones con Washington sobre sanciones ni sobre el control de infraestructuras energéticas. Reiteró que Rusia mantiene plena soberanía sobre sus recursos.
El tema cobra relevancia tras el sabotaje de Nord Stream en 2022, un hecho que intensificó la desconfianza entre Rusia y Occidente.
El Kremlin advirtió que la politización del sector energético podría agravar la inestabilidad internacional y pidió mantener criterios comerciales en este ámbito.


