El Ejército ucraniano sufre restricciones en el suministro de diésel debido al fuerte aumento de los precios del petróleo causado por la escalada en Oriente Medio tras los ataques de EE.UU. e Israel contra Irán. Unidades no prioritarias, alejadas del frente oriental, tienen limitada la movilidad de tanques y vehículos blindados.
Soldados y mandos ucranianos describen la situación como crítica en costos y disponibilidad. “El precio del combustible es una pesadilla. Incluso en las fuerzas armadas tenemos muy poco diésel ahora”, afirmó un alto oficial. El carburante se prioriza para las tropas en combate activo en el Donbás, dejando en segundo plano al resto de las unidades.
Ucrania depende en gran medida de importaciones de combustible desde Europa y EE.UU., lo que la hace vulnerable a las fluctuaciones globales. Aunque el Ministerio de Energía asegura que las reservas militares están garantizadas para marzo y parte de abril, analistas advierten incertidumbre por el encarecimiento y posibles interrupciones en las compras.
Este problema logístico complica las operaciones terrestres de Kiev en un momento clave del conflicto, agravado por su alta dependencia energética externa y tensiones adicionales en el suministro europeo.


