La Unión Europea declaró este jueves al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) de Irán como organización terrorista, con apoyo unánime de los 27 países miembros. La medida incluye congelación de activos, prohibición de financiamiento y veto de viajes a sus integrantes, impulsada por la represión de protestas en Irán.
Teherán rechazó la decisión como un «error estratégico grave» e «ilógico». El canciller Abbas Araghchi acusó a Europa de hipocresía por centrarse en Irán mientras ignora la situación en Gaza, y defendió al CGRI como el ejército legítimo del país.
El secretario del Consejo de Seguridad Nacional, Ali Larijani, anunció que Irán aplicará una ley parlamentaria para considerar terroristas a las fuerzas armadas de los países que respaldaron la designación. Las Fuerzas Armadas iraníes advirtieron que cualquier acción militar será tratada como inicio de guerra y responderán de forma inmediata y fuerte.
A pesar del tono amenazante, Irán mantuvo abierta la posibilidad de diálogo basado en respeto mutuo, en un contexto de alta tensión con presencia militar estadounidense en el Golfo Pérsico.




