El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) de Irán anunció que, en la 87ª oleada de la operación “Promesa Verdadera 4”, atacó con misiles balísticos y drones kamikaze cinco bases estadounidenses en Oriente Medio y posiciones en Israel. Los objetivos incluyeron centros de mando, hangares de drones, almacenes de armamento y escondites de pilotos y personal militar estadounidense e israelí.
Teherán presenta estos ataques como respuesta directa a la agresión conjunta israelí-estadounidense de finales de febrero, que provocó la muerte del líder supremo Alí Jameneí y varios altos cargos iraníes.
La nueva fase del conflicto coincide con el bloqueo casi total del estrecho de Ormuz por parte de Irán, lo que ha disparado los precios internacionales del petróleo.
Ni Washington ni Tel Aviv han comentado oficialmente las afirmaciones iraníes. La escalada eleva la tensión en una crisis que amenaza la seguridad energética global y la estabilidad en Oriente Medio.


