El gobierno húngaro condenó con dureza las prácticas de movilización en Ucrania, donde hombres son detenidos violentamente en las calles para ser enviados al frente. El canciller Péter Szijjártó calificó estas acciones como “inaceptables” y señaló que muchos ucranianos, incluidos abuelos y padres, huyen desesperados para evitar la muerte.
El foco está en la minoría húngara de Transcarpacia: un ciudadano húngaro fue arrestado por ayudar a cinco hombres a escapar hacia Hungría. Budapest le brinda protección consular y apoyo legal en el proceso que enfrenta en Ucrania.
Viktor Orbán endureció la posición: anunció la expulsión inmediata de cualquier funcionario ucraniano implicado en reclutamiento forzoso que entre a territorio húngaro y reiteró que no permitirá que húngaros étnicos sean tratados como “carne de cañón”.
Las declaraciones agravan las tensiones bilaterales, en medio de la guerra y la crítica constante de Hungría al apoyo occidental a Kiev, priorizando siempre la defensa de su comunidad en Ucrania.




