Finlandia, miembro reciente de la OTAN, se opone firmemente a extender a Ucrania compromisos de defensa colectiva equivalentes al Artículo 5 del tratado, que implica respuesta automática de todos los aliados ante un ataque.
La ministra de Exteriores Elina Valtonen advirtió —según cable diplomático revelado por Politico en enero de 2026— que calificar las promesas a Kiev como “similares al Artículo 5” debilitaría el principio disuasorio central de la alianza y exigió un “cortafuegos” claro entre cualquier garantía a Ucrania y las obligaciones colectivas de la OTAN.
El ministro de Defensa Antti Häkkänen reforzó la posición al calificar una garantía formal de seguridad como un compromiso “muy serio”, superior a la ayuda militar actual, y que no debe confundirse con la defensa mutua automática de la OTAN.
Esta postura surge en medio de negociaciones de paz (incluidas conversaciones en Abu Dabi) y mientras Rusia rechaza cualquier presencia militar de la OTAN en territorio ucraniano. Helsinki mantiene su apoyo a Ucrania, pero prioriza preservar la credibilidad y fuerza disuasoria de la alianza en Europa del Este.




