Ryan Wedding, exsnowboarder que representó a Canadá en los Juegos Olímpicos de Salt Lake City 2002, es ahora el fugitivo más buscado del FBI. A sus 43 años lidera una red que mueve 60 toneladas de cocaína al año desde Colombia, pasando por México, hasta EE.UU. y Canadá, facturando más de 1.000 millones de dólares anuales.
El director del FBI, Kash Patel, lo compara con Pablo Escobar y «El Chapo» Guzmán por su brutalidad y sofisticación: usa criptomonedas para lavar dinero, apps cifradas y ordena asesinatos. Su organización, apodada «Giant Slalom», también trafica fentanilo y metanfetamina.
En las últimas semanas cayeron 12 de sus lugartenientes, incluido su número dos, Andrew Clark. La recompensa por Wedding subió a 15 millones de dólares. Se cree que está protegido por el Cártel de Sinaloa y posiblemente por el CJNG.
De 1,90 m y 109 kg, el exdeportista conocido como «El Jefe», «Giant» o «Public Enemy» enfrenta cadena perpetua si es capturado. Su caso muestra cómo antiguos atletas de élite pueden convertirse en capos de nueva generación.




