La Policía Metropolitana de Londres (Met) reconoció graves fallos al contratar entre 2019 y 2023 a más de 5.000 agentes y empleados sin verificaciones completas de antecedentes.
El caso más grave es el de Cliff Mitchell, admitido como oficial en 2020 pese a una acusación previa de violación a una menor. Un panel que priorizaba la diversidad revirtió la decisión de rechazarlo.
Ya como policía, Mitchell cometió múltiples agresiones sexuales, incluyendo el secuestro y violación de una mujer en 2023 y 13 cargos de violación (seis contra una niña). Fue sentenciado a cadena perpetua en 2024.
La ministra del Interior, Shabana Mahmood, calificó los hechos como “negligencia grave” y exigió controles más estrictos. El escándalo, junto a casos como el violador serial David Carrick, intensifica el debate sobre diversidad versus seguridad en la principal fuerza policial británica.




