Estados Unidos rechazó este domingo ante el Consejo de Seguridad de la ONU estar en guerra con Venezuela, tras la operación militar «Resolución Absoluta» del 3 de enero que capturó al presidente Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores, trasladados a Nueva York para enfrentar cargos por narcoterrorismo, tráfico de drogas y armas.
El representante estadounidense defendió la acción como una «operación de aplicación de la ley» para ejecutar acusaciones pendientes, negando ocupación territorial y asegurando que la evidencia se presentará en tribunales federales abiertos, donde Maduro comparecerá este lunes.
Venezuela condenó el ataque como «agresión ilegal» que violó su soberanía. Delcy Rodríguez, designada presidenta encargada, exigió la liberación inmediata y propuso cooperación con Washington basada en el respeto al derecho internacional y la no injerencia.
La intervención generó condenas globales: Rusia, China, Irán y Cuba la calificaron de violación grave, con protestas en varios países. Trump anunció que EE.UU. controlará temporalmente Venezuela para una transición y advirtió posibles acciones similares en la región.



