Según Bloomberg, Estados Unidos podría registrar por primera vez una reducción de su población en 2026, consecuencia directa de las políticas migratorias restrictivas de la Administración Trump.
Las deportaciones masivas y los límites a la inmigración legal e ilegal han hecho caer la migración neta de 2,7 millones en 2024 a niveles cercanos a cero o negativos en 2025, eliminando el principal factor que compensaba la baja natalidad y el envejecimiento demográfico.
A corto plazo se prevé menor crecimiento económico y pérdida de empleos; a largo plazo, la contracción de la fuerza laboral presionará fuertemente los sistemas de pensiones y salud ante una población cada vez más vieja.
La Casa Blanca sostiene que estas medidas benefician a los ciudadanos al reducir competencia laboral y habitacional, elevando salarios y mejorando la calidad de vida, aunque expertos debaten si se trata de un fenómeno pasajero o el comienzo de un declive sostenido.




