CNN reveló que el Departamento de Defensa de EE.UU. adquirió hace más de un año, mediante una operación encubierta, un avanzado dispositivo por decenas de millones de dólares.
El artefacto fue comprado por la División de Investigaciones de Seguridad Nacional (HSI) con fondos del Pentágono en los últimos días de la administración Biden. Fuentes indican que el equipo genera ondas de radio pulsadas, tecnología que algunos expertos asocian tentativamente con el llamado «síndrome de La Habana».
Este síndrome afecta desde 2016 a diplomáticos, espías y militares estadounidenses en Cuba, China, Rusia, India y varias capitales europeas, causando síntomas como sonidos intensos, mareos, problemas visuales y deterioro cognitivo. Aunque la inteligencia oficial descarta en su mayoría la intervención extranjera, el hallazgo reavivó el debate sobre posibles armas de energía dirigida.
El Pentágono no ha comentado oficialmente. La adquisición representa un paso clave en la investigación, aunque aún no se confirma el origen del dispositivo ni su vínculo directo con los incidentes.




