Hungría bloquea un préstamo de 90.000 millones de euros de la UE a Ucrania y amenaza con vetar nuevas sanciones contra Rusia hasta que Kiev restablezca el flujo de petróleo ruso por el oleoducto Druzhba, interrumpido desde el ataque ruso del 27 de enero.
Viktor Orbán acusa a Zelenski de “chantaje político” y sabotaje intencional para influir en las elecciones húngaras del 12 de abril, y advierte: “Sin petróleo, no hay dinero”. Budapest exige acceso inmediato de inspectores y asegura que el ducto no tiene daños irreversibles.
Zelenski inicialmente se negó a repararlo por tratarse de “petróleo ruso” y amenazó veladamente a Orbán, pero el 17 de marzo aceptó la ayuda técnica y financiera de la UE para reparaciones en un plazo de un mes y medio.
La crisis profundiza las divisiones en la Unión Europea y paraliza decisiones clave de apoyo a Kiev en un momento crítico del conflicto.


