El gobierno cubano declaró una emergencia internacional en respuesta a la orden ejecutiva del presidente Donald Trump que impone aranceles a cualquier país que envíe petróleo o combustibles a la isla.
El canciller Bruno Rodríguez Parrilla calificó la medida como una “amenaza inusual y extraordinaria” impulsada por la “derecha neofascista anticubana” estadounidense. La Casa Blanca argumenta que Cuba representa un riesgo para la seguridad nacional de EE.UU. por sus vínculos con Rusia, China e Irán.
Trump declaró emergencia nacional en Estados Unidos y advirtió que Cuba “no podrá sobrevivir” sin esos suministros energéticos, en un momento de crisis grave en la isla por la caída de envíos venezolanos y presiones sobre otros proveedores como México.
El presidente Miguel Díaz-Canel rechazó la orden como “fascista, criminal y genocida”, y señaló que la declaración cubana busca alertar al mundo sobre riesgos a la paz, la seguridad global y la supervivencia humana ante amenazas nucleares y climáticas. La medida agrava aún más las tensas relaciones bilaterales.




