La escalada bélica entre Estados Unidos, Israel e Irán ha bloqueado casi totalmente el estrecho de Ormuz, ruta por la que transita el 20% del petróleo mundial, poniendo en riesgo la producción y exportación de crudo de los países del Golfo Pérsico.
El ministro de Energía de Catar, Saad Sherida al-Kaabi, alertó que si en 2-3 semanas los petroleros no logran cruzar, los precios del barril podrían saltar a 150 dólares. Varias instalaciones ya pararon: Ras Laffan (gas licuado en Catar) y la refinería saudí de Ras Tanura.
Arabia Saudí, Kuwait, Emiratos, Irak y Catar llenan rápidamente sus tanques de almacenamiento, lo que obligará a cerrar pozos por falta de salida. Incluso con un cese inmediato del conflicto, recuperar flujos normales tomaría semanas o meses.
La crisis amenaza con disparar costos energéticos globales, provocar desabastecimiento en Europa y Asia, y forzar declaraciones de fuerza mayor en contratos, intensificando la escasez y la puja por el petróleo disponible.


