Una joven siria de 18 años, Ryan Al Najjar, fue asesinada por su padre y hermanos en un presunto crimen de honor en Países Bajos, debido a que su comportamiento era considerado demasiado “occidental”. El suceso ocurrió en mayo de 2024 en Lelystad, al norte de Ámsterdam.
El cuerpo de la víctima fue encontrado en un pantano, con las manos y pies atados, amordazada y signos de asfixia por ahogamiento. La investigación reveló que su padre, Khaled al-Najjar, quien se encuentra en Siria, ordenó su muerte por “deshonrar a la familia” al adoptar costumbres occidentales, como vestirse de manera independiente y salir sin supervisión. Los hermanos de Ryan, Mohamed y Muhanad, participaron en su captura, traslado y ejecución.
Ambos hermanos enfrentan cargos por asesinato y están detenidos, mientras que el padre es procesado en ausencia. A pesar de que Khaled asumió la responsabilidad para exculpar a sus hijos, la Fiscalía neerlandesa rechazó esta versión y señaló su participación activa en la planificación del crimen.
El caso evidencia las dificultades diplomáticas entre Países Bajos y Siria, donde la falta de cooperación judicial impide la extradición del padre. Este crimen de honor ha reavivado el debate sobre la integración cultural y los derechos de las mujeres en comunidades migrantes en Europa.




