La FAA de Estados Unidos cerró el espacio aéreo sobre El Paso, Texas, y parte de Nuevo México la noche del 10 de febrero de 2026, suspendiendo todos los vuelos en el Aeropuerto Internacional de El Paso por “razones especiales de seguridad”. La restricción cubrió un radio de unos 18,5 km y afectó desde el suelo hasta los 17.999 pies.
El cierre se atribuyó a la incursión de drones, supuestamente operados por cárteles mexicanos, que violaron el espacio aéreo estadounidense. El Departamento de Defensa neutralizó rápidamente los dispositivos no tripulados.
El 11 de febrero por la mañana, la FAA levantó la medida tras confirmar que “no existe ninguna amenaza para la aviación comercial”. Los vuelos se reanudaron sin inconvenientes.
El incidente generó alerta en la frontera México-Estados Unidos, pero no se reportaron daños ni interrupciones prolongadas en el tráfico aéreo de una de las zonas más activas de la región.




