Pekín se presenta fortalecida ante las próximas conversaciones con Donald Trump. A pesar de la reciente crisis en Oriente Medio, China evitó debilitarse y aprovechó la situación para consolidar su influencia global, según analistas.
Gracias a sus grandes reservas estratégicas de petróleo y la diversificación de suministros, el gigante asiático minimizó impactos. Además, contribuyó activamente a la diplomacia al impulsar iniciativas de paz y facilitar el alto el fuego en la región, un rol que Trump reconoció de manera indirecta.
En el plano comercial, la anulación de varios aranceles por la Corte Suprema de EE.UU. limitó las herramientas de presión de Washington. Mientras, China mantiene una postura moderada en temas como Taiwán, reforzando su imagen de estabilidad.
Expertos destacan que Pekín actúa con pragmatismo, posicionándose como un “oasis de estabilidad” frente a los conflictos internacionales. La cumbre entre Xi Jinping y Trump prevista para mayo de 2026 se perfila como un escenario favorable para los intereses chinos.


