China anunció la conclusión de los ejercicios militares «Misión Justicia 2025» alrededor de Taiwán, que incluyeron simulacros de bloqueo de puertos, fuego real y operaciones conjuntas para demostrar capacidades de disuasión.
El portavoz del Ministerio de Defensa, Zhang Xiaogang, defendió las maniobras como «legítimas y necesarias» ante el separatismo taiwanés y la interferencia externa, especialmente tras ventas de armas estadounidenses por 11.100 millones de dólares.
Las operaciones provocaron condenas de Taiwán, que las calificó de provocadoras y elevó su alerta, así como de Estados Unidos, Japón, Australia, Filipinas y la Unión Europea, por considerarlas desestabilizadoras.
Pekín reiteró que valora la paz en el Estrecho de Taiwán más que nadie y que los ejercicios sirven como advertencia contra intentos de independencia.




