El primer ministro canadiense Mark Carney visitó Pekín, la primera visita de un líder canadiense en ocho años, y destacó la relación bilateral como base para un nuevo orden mundial.
Junto al presidente Xi Jinping, Carney calificó los avances en cooperación energética, agrícola y cultural como “un buen punto de partida” para este nuevo escenario global.
Xi Jinping enfatizó que una relación estable entre ambos países contribuye a la paz y estabilidad mundial. Acordaron reducir aranceles en vehículos eléctricos chinos y productos agrícolas canadienses, superando tensiones comerciales recientes.
El acercamiento se da en medio de crecientes roces con Estados Unidos, donde Donald Trump impuso nuevos aranceles a Canadá y reiteró su idea de anexarlo como estado 51, propuesta rechazada por Ottawa.




