Los precios del petróleo continúan altos debido a la escalada de tensiones geopolíticas derivadas de la guerra en Irán, que amenaza con disrupciones en el suministro energético global. Este 19 de marzo de 2026, el crudo Brent supera los 111 dólares por barril, con un avance de alrededor del 3.76% en la sesión matutina, acumulando ganancias cercanas al 60% desde el inicio del conflicto. El WTI, por su parte, cotiza en 96.33 dólares, con un incremento más moderado del 0.88%.
La principal causa de esta volatilidad es la amenaza iraní de represalias contra instalaciones petroleras y de gas en el Golfo Pérsico, tras ataques a infraestructura crítica como el yacimiento South Pars. Estos eventos han intensificado el riesgo de interrupciones prolongadas en la oferta, pese a llamados internacionales incluidos del presidente Donald Trump para proteger la infraestructura energética y evitar una mayor escalada.
Los mercados financieros responden con aversión al riesgo: bolsas globales caen, el dólar se debilita (DXY en 99.442 puntos), y activos refugio como el oro y la plata registran pérdidas significativas. Bancos centrales advierten sobre un posible choque inflacionario; el Banco de Inglaterra anticipa un repunte de la inflación a corto plazo, mientras la Fed, BCE y Banco de Japón mantienen tasas sin cambios ante la incertidumbre.
A pesar del panorama adverso, los precios rondan los 100 dólares por barril, reflejando temores persistentes pero también una relativa contención gracias a reservas de emergencia y evaluaciones de que las disrupciones podrían ser transitorias. Los inversionistas permanecen atentos a cualquier señal de desescalada o mayor afectación en rutas clave como el Estrecho de Ormuz.



