La nueva primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, lanzó un paquete de 21.3 billones de yenes (135 mil mdd) para combatir la inflación (3.0% en octubre) y reactivar la economía. El plan incluye subsidios energéticos, recortes fiscales y medidas para proteger a hogares ante el encarecimiento de importaciones, agravado por la debilidad del yen.
Con una deuda pública del 250% del PIB la mayor entre economías avanzadas y bonos en máximos históricos, Takaichi prometió “gasto prudente” y visión de futuro para reducir la relación deuda-PIB y recuperar confianza de los mercados.Analistas critican que estímulos anteriores inflaron la deuda sin generar crecimiento sostenido.
La depreciación del yen amenaza con más inflación, por lo que la ministra de Finanzas, Satsuki Katayama, advirtió posibles intervenciones cambiarias.Takaichi, primera mujer al frente del gobierno tras derrocar a Shigeru Ishiba, busca también calmar tensiones con China por sus posturas sobre Taiwán, manteniendo relaciones “constructivas”.




