El oro avanzó por la demanda de seguridad, y los bonos del Tesoro extendieron caídas en rendimientos a corto plazo, alcanzando niveles no vistos desde 2022. El petróleo Brent cerró en su máximo desde julio, con proyecciones de subidas del 5% al 10% a corto plazo por temores a disrupciones en el Estrecho de Ormuz, que canaliza una cuarta parte del comercio marítimo mundial de crudo. Bitcoin se recuperó cerca de US$68.000, aunque con protección en opciones bajistas.
El oro avanzó por la demanda de seguridad, y los bonos del Tesoro extendieron caídas en rendimientos a corto plazo, alcanzando niveles no vistos desde 2022. El petróleo Brent cerró en su máximo desde julio, con proyecciones de subidas del 5% al 10% a corto plazo por temores a disrupciones en el Estrecho de Ormuz, que canaliza una cuarta parte del comercio marítimo mundial de crudo. Bitcoin se recuperó cerca de US$68.000, aunque con protección en opciones bajistas.
Las acciones cayeron en las primeras operaciones asiáticas, con el índice Tadawul de Arabia Saudita abriendo con baja de casi 5% antes de recuperarse parcialmente. El S&P 500 había perdido 0.4% el viernes, marcando su mayor caída mensual desde marzo. Expertos anticipan ventas moderadas en bolsas (alrededor de 1%) y presión adicional en mercados emergentes, importadores netos de petróleo, por mayores déficits y inflación.
A pesar del pánico inicial, expertos como Mark Cudmore de MLV señalan que los movimientos se han moderado y no hay pánico generalizado aún. Sin embargo, la incertidumbre por posibles represalias iraníes y extensiones del conflicto mantiene elevada la volatilidad, con impactos potenciales en inflación y crecimiento global.


