Las políticas migratorias y fiscales del presidente Donald Trump en su segundo mandato están impactando severamente las remesas que sostienen a millones de hogares en México. Según La Jornada, alrededor de 4.5 millones de familias dependen de estos recursos para cubrir necesidades básicas, pero enfrentan ahora incertidumbre laboral, deportaciones masivas y nuevos costos en los envíos.
La ley One Big Beautiful Bill, firmada en julio de 2025, impone desde enero de 2026 un impuesto del 1% a las remesas enviadas en efectivo, giros postales o instrumentos físicos. A esto se suman más de 390 mil deportaciones en el primer año y cierres de programas migratorios, que han reducido el empleo de migrantes en agricultura, construcción y servicios hasta en 7.2%. La apreciación del peso ha erosionado además el valor real de los dólares recibidos en un 13.1% anual.
Banco de México reporta una caída sostenida: las remesas bajaron 5.7% en noviembre de 2025 (5 mil 124 millones de dólares), con ocho meses consecutivos a la baja y un retroceso acumulado de 5.1% en los primeros 10 meses del año. Michoacán encabeza la lista con 456 mil 555 hogares receptores, y los envíos son más frecuentes en hogares liderados por mujeres.
Expertos atribuyen la contracción a menor actividad laboral, moderación salarial y endurecimiento migratorio. Aunque el 99.1% de las transferencias son electrónicas y evitan el impuesto, analistas anticipan un mayor impacto en 2026. México impulsa alternativas como la Tarjeta Financiera para el Bienestar para proteger estos flujos esenciales.




